Su nombre es notable también fuera del mundo cristiano porque su figura ha dado origen al mito de Santa Claus (o Klaus), conocido también como Papá Noel

La Iglesia San Nicolas de Bari, es una de las principales iglesias de Porlamar, (Venezuela), situada frente a la Plaza Bolívar de esa ciudad. La actual iglesia fue construida en 1853,1​2​ es decir en el siglo XIX. Es un centro religioso y turístico de la ciudad.

 

Historia de la Iglesia de San Nicolás de Bari

La primitiva iglesia de Porlamar fue destruida por piratas franceses en el año 1555, quienes la quemaron y se llevaron las campanas y los ornamentos.

Para el año de 1833 venía sirviendo de Iglesia de Porlamar una casa construida por el Sr. Vicente Rodríguez ubicada en la calle Guevara. En el año 1853 empiezan la construcción de un nuevo Templo (ubicado en lo que es hoy en día el Bulevar Guevara), gracias a la iniciativa del Gobernador.

General Francisco Esteban Gómez, que al ver la necesidad de levantar un nuevo Templo, pide la colaboración monetaria del pueblo de Porlamar, es así como se inician los trabajos de construcción de la Iglesia San Nicolás de Bari, cuyo nombre es en honor al patrono de Porlamar.

Para el año de 1860 la iglesia San Nicolás de Bari todavía estaba sin terminar; pero cuatro años más tarde se dio al culto, realizándose la bendición el 8 de diciembre de 1864. El 5 de diciembre de 1897 se forma una junta presidida por el Dr. Luis Ortega; con el fin de recaudar fondos para la continuación de los trabajos de construcción y remodelación del Templo, pues materialmente, la iglesia se estaba cayendo en pedazos.

En 1901 comenzó la reconstrucción de las torres del templo, y solo fue hasta el 21 de septiembre de 1906 cuando se celebró la primera misa en el nuevo templo. Las campanas de bronce ubicadas en las torres de la iglesia fueron adquiridas entre los años de 1909 y 1911. El reloj colocado en la torre sur, fue costeado por la comunidad Siria radicada en Porlamar y se estrenó en 1914.

El 12 de julio de 1922, se estableció en esta ciudad la Misión Carmelita, presidida por el sacerdote Reverendo Fray Elías María Sendra; con el cual reinician con gran empuje los trabajos del templo, donde se concibe el proyecto de una gran Basílica para esta ciudad.

Descripción General

El Templo fue concebido en un estilo neogótico, donde se destacan ojivales y un acceso principal con dos ventanas pequeñas de lado izquierdo siguiendo la misma descripción, dos torres una cada lado de la iglesia; de tres cuerpos, una es campanario y la otra reloj.

Su interior se desarrolla en un volumen con planta de cruz. La parte superior la iglesia posee una cuenta con un coro, tiene tres naves; una central y dos laterales, posee también una galería de columnas que sostienen arcos ojivales con nervaduras prominentes, con accesos laterales a cada lado.

La Iglesia San Nicolás de Bari, fue declarada Patrimonio Nacional en el Estado Nueva Esparta según Gaceta Oficial No 26320, el 2 de Agosto de 1960.

Justo en el corazón de Porlamar en la Plaza Bolívar se encuentra esta iglesia casa de la imagen de San Nicolás de Bari, patrono de la zona, fue construida en 1853, destruida por piratas y difícilmente reconstruida varios años después.

Su época de construcción fue en siglo XXI, sus datos tipológicos son los siguientes: es de planta cruciforme posee tres naves, la central de mayor altura separada por arcos ojivales, además posee tres capillas anexas que salen del contorno de la nave, asimismo tiene dos torres campanarias, en su fachada principal se observa una balaustrada delantera que alza en frontispicio a través de líneas neogóticas correspondientes a la nave central, enmarcado por dos torres, en el plano central se dejan ver dos pilastras rectas con arcos ojivales en bajo relieve, presentando dos niveles con entrada principal convierte aguas ojival y archibolas y en segundo nivel con siete baños ojivales, se encuentra ubicada en el centro urbano de Porlamar, rodeada de espacios libres, dando frente a la Plaza Bolívar y en su parte trasera con una cancha y locales comerciales a su alrededor.; sus datos técnicos posee una estructura portante y muros portantes, columnas, y contrafuertes de mampostería mixta de piedra y ladrillo, su piso es de mármol, su techo es de concreto armado y sus instalaciones son eléctricas y mecánicas, sus puertas y ventanas son de dos hojas pintadas de color marrón y su acabado en la parte exterior es de piedra, cal y arena, y en la parte inferior esta frisado en cemento y pintado con pintura de caucho amarilla y en aceite de color marrón, ella forma parte de unas de las mas importantes del estado nueva esparta por su antigüedad y estilo arquitectónico que posee.

A pasar de los años le han hecho tres modificaciones en los años 1904 – 1914: es reedificada añadiendo pórtico de la inocencia, campanas, reloj de la torre y capilla del Patriarca San José, en 1987: remodelación y 1997: se le hacen reparaciones llevadas a cabo por Mindur. Cabe destacar que es muy concurrida tanto por los turistas nacionales e internacionales.

Su valioso patrimonio y su cripta subterránea

 Todo parece indicar que la iglesia parroquial de Obispos poseía los elementos necesarios para el culto divino. Ya que su mobiliario consistía en un Sagrario de madera que fungía como altar mayor, una imagen de la Virgen Inmaculada Concepción, conocida también como Purísima Concepción, una imagen de San Nicolás de Mira realizado en madera y con vestidura de raso. Además de una imagen de bulto de San José, una imagen de la Asunción y otra de San Miguel hecha de madera de una vara de alto.

Asimismo, el maestre don Nicolás Francisco de las Viadas pudo registrar en el inventario un cuadro de San Nicolás con su marco, una lámina de San Miguel pintada en lienzo, un altar dedicado a la Virgen del Rosario con un cuadro pintado en lienzo de la misma Virgen, una pila bautismal hecha en madera, dos campanas, un púlpito con su escalera y un confesionario.

Además del inventario elaborado en el año 1738, existen otros realizados en diferentes épocas que dan testimonio del valioso patrimonio que tuvo y tiene esta iglesia, a pesar de la “progresiva desaparición de objetos y elementos” que años atrás eran el orgullo de la feligresía.

Ya para el 15 de septiembre de 1890, se habla de la “profanación del templo y robo de la custodia de oro (esfera radiosa). Cuentan  que los ladrones la dividieron en tres partes, una de las cuales fue abandonada en la plaza de Obispos, quizás por un “ladrón arrepentido.” De igual manera, cargaron con el cáliz de oro, el incensario de plata y otros objetos sagrados de metal.

El inventario realizado el 2 de diciembre de 1910 señala además que la iglesia era de construcción española, de 50 varas de largo por 15 de ancho. Tenía tres puertas laterales, nueve ventanas cubiertas estas con tela de alambre. El techo estaba sostenido por 24 pilares, todo en buen estado, a excepción de la fachada que estaba desplomada hacia la plaza. La sacristía era de 10 varas de largo por 7 de ancho con un pequeño corredor, tres puertas y dos ventanas; una de aquellas en mal estado.

Su mobiliario para esa época estaba compuesto por seis altares en regular estado, “obras sin ningún mérito, a excepción del altar mayor. Existía, todavía, una imagen de San Nicolás en regular estado. Además de las imágenes de Nuestra Señora del Carmen, La Purísima, San José y un retablo de Las Ánimas. También había un Nazareno y una Dolorosa en mal estado.

Al mismo tiempo, estaba en el interior del templo un Santo Sepulcro con el cuerpo de Jesús de Nazaret en buen estado y dos crucifijos medianos de metal. Mientras que los ornamentos existentes eran seis casullas de diferentes colores (azul, amarilla, negra, morada, blanca y encarnada), todas en pésimo estado. Había también tres capas, una de color blanco y una encarnada en mal estado. La capa morada se conservaba bien para la fecha. Igualmente, tres albas, dos paños, una docena de purificadores, media docena de corporales, cuatro vestidos de monaguillos y una vara de palio, todas en buen estado.

En relación a los vasos sagrados y alhajas, fueron registrados dos cálices, un copón, una custodia, un porta vinos, una copa para purificar los dedos, una cruz pequeña para unción, una media luna de la Purísima, un báculo del San Nicolás de Bari, el Patrono, todos de plata. Un pectoral de plata corriente, una lámpara del Santísimo, una caldereta con su hisopo, un incensario con su navela, seis potencias, una espada de la Virgen de Los Dolores, una concha para los bautismos, elaborados todos de plata. Un pectoral con su cadena de oro y piedras finas, y un anillo pastoral de oro con tres esmeraldas pequeñas integraban también los bienes patrimoniales de la iglesia.

Para 1910 la iglesia parroquial contaba con una libra y cinco onzas de plata y tres gramos de oro como resultado de objetos quebrados. Gozaba además de útiles y enseres como catorce candelabros de metal y cuatro de madera, doce candeleros de cristal, ocho floreros de porcelana, un par de vinajeras de cristal, cuatro piedras de ara, dos sillas antiguas de madera, cuatro mesones de madera para imágenes, una tarima para el Santo Sepulcro, cuatro armarios de madera, cuatro varas de palio forradas con plata, tres cruces madera y una cómoda de madera. Cuatro campanas, tres buenas y una dañada, dos esquilones, un hierro para hacer hostias y un púlpito en buen estado.

La iglesia posee una cripta o sótano subterráneo que se encuentra ubicada debajo del altar mayor, o retablo Sagrario y que según versión del patricio obispeño don Gilberto Lares, quien según sus propias palabras logró entrar al lugar, pudo observar que la cripta servía para conservar pequeñas cajas de madera, algunos restos humanos, quizás pertenecientes a las personas cuyas lápidas se encontraban en el piso de esta iglesia y que fueron desmotadas en una de las restauraciones del templo parroquial. En el año 1981 la cripta fue “taponeada con algunos ladrillos en la parte exterior, después de haberla rellenada de granzón.

Sus restauraciones

Es a través de una notificación realizada 28 de septiembre de 1875 por el vicario de la iglesia San Nicolás de Bari al Concejo Municipal de Obispos, cuando se tiene conocimiento del estado de ruinoso en que se encontraba este importante templo de la Provincia de Barinas.

En la sesión del día 14 de octubre del referido año, presidida por Enrique Tirado, el secretario dio cuenta de la petición del cura, quien había informado de que la iglesia que estaba a su cargo se encontraba en ruina por lo que solicitó ayuda para reedificarla.

En consideración a esta petición, uno de los concejales propuso que, estando contemplado en el Art. 1 de la Ley 9ª que trataba de las obras públicas, el 5 % de los ingresos generales del Estado, en primer lugar, debería ser destinado a la reedificación de la iglesia.

Y ante la vista de la situación ruinosa del templo, planteó que se le comunicara al presidente de estado para que aportara esa cantidad, agregando antes “que la necesidad es urgente, que la medida que se dicte no admite dilaciones, porque si actualmente no se le hace alguna reparación, es imposible contener su caída”. Apoyada y discutida, fue “unánimemente aprobada.”

El 11 de agosto de 1879 el presbítero Ramón Ruiz, crea una junta o Sociedad Progresista de Vecinos de Obispos, con el fin de emprender la reedificación de la iglesia, cuya estado de conservación era deplorable.

A pesar de los llamados de los sacerdotes y concejales, nada se había hecho para salvar al templo de una “caída inminente”. En el año 1892 aparece una nota en el periódico obispeño El Amanecer, donde se resaltaba que “Nada se hace en el sentido de su reedificación, bueno sería, pedir la colaboración al Gobierno Nacional, que no dudamos del buen éxito de la demanda”. En el año 1904, el padre Adonay Noguera había pedido al general Castro ayuda para los reparos de la iglesia y para su conservación.

Como hemos visto, durante el siglo XIX y principios del XX se habían realizado diligencias para la restauración de la iglesia, pero no es sino hasta 1957 cuando el gobernador de Barinas, doctor Luis Alberto García Monsant, recibe de Felipe Urbaneja, titular del Ministerio de Justicia, la cantidad de treinta mil bolívares (Bs. 30 000) para la reconstrucción del histórico templo parroquial de Obispos.

La restauración estuvo bajo la dirección del maestro constructor italiano Gaetano Reggiani, quien realizó un extraordinario trabajo de “prensas y torniquetes” y pudo, con esta maniobra, hacer llegar a su sitio la techumbre de esta iglesia, la cual había sido desplazada de los muros perimetrales sobre los que se apoyaba. A una distancia de casi 0,40 metros, en ambos laterales.

Ubicación en el mapa