Descripción de la Cotorra Margariteña

La cotorra margariteña o cotorra cabeza amarilla (Amazona barbadensis), es un ave gregaria, le gusta andar en bandadas, son robustos y se consideran buenas mascotas además de ser ruidosas y con la capacidad de imitar sonidos y palabras de los humanos.

la única especie del género (Amazona) adaptada a vivir en los ambientes desérticos.

En la actualidad con cuatro poblaciones extintas, solo persiste en seis poblaciones ubicadas a lo largo de la costa e islas de Venezuela.

Taxonomía

Reino: Animalia

Filo: Chordata

Clase:  Aves

Orden: Psittaciformes

Familia: Psittacidae

Género: Amazona

Especie: A. barbadensis

Aspecto de la Cotorra Margariteña

La cotorra se distingue de otras Amazona por ser la especie de menor tamaño dentro de su género. Mide una longitud de apenas 33 centímetros.

Además, presenta un color verde más claro y brillante.

El plumaje verde con bordes oscuros le dan un aspecto escamado.

Sus ojos son rojos o anaranjados y el pico color marfil está coronado con plumas blancas que cubren su frente. La cola presenta una orilla verde amarillo, y el interior de las plumas es rojo en la base.

En la cara, cabeza, hombros y patas se distinguen plumas amarillas, cuya extensión e intensidad en el color varía según el individuo y la edad.

De igual forma, algunas cotorras jóvenes presentan manchas de color azul turquesa en la frente y mejillas, que pierden o disminuyen a medida que maduran.

La cotorra no presenta dimorfismo sexual, por lo que la apariencia externa de los machos y las hembras son similares.

Comportamiento de la Cotorra Margariteña

La cotorra cabeza amarilla es un ave social.

vive en grupos que pueden variar desde unos pocos individuos hasta grandes bandadas que se juntan especialmente al final de la tarde para volar hacia los dormideros comunales.

Es en estos refugios donde se forman las parejas monogámicas, se intercambia información sobre zonas clave de suministro de alimento y en donde se protegen contra los depredadores mientras duermen.

Alimentación de la Cotorra Margariteña

Las cotorras se alimentan en grupos que varían de tamaño: de pocos individuos a decenas de aves.

Su dieta está compuesta mayoritariamente por semillas, las cuales constituyen el 55% de su alimentación.

Como complemento comen:

  • Frutas
  • Tallos carnosos
  • Flores y brotes de hojas tiernas.

Se han identificado hasta noventa alimentos distintos consumidos por la cotorra, pertenecientes a 55 especies de plantas.

Los más aprovechados son, en orden de importancia

  • El cardón o dato (Stenocereus griseus)
  • seguido por el yaurero (Subpilocereus repandus)
  • El guayacán (Guaicum officinale)
  • El palosano o vera (Bulnesia arborea)
  • El olivo (Capparis odoratissima)
  • El cují o yaque (Prosopis juliflora)
  • El guatapanare (Caesalpinia coriaria)
  • La manzanita (Casearia tremula)
  • El arrancapelo (Piptadenia flava)
  • El guamache (Pereskia guamacho).

Reproducción de la Cotorra Margariteña

Nido de la Cotorra Margariteña | Isla Margarita Tuya
Nido de la Cotorra Margariteña

La cotorra se reproduce una vez al año, principalmente durante los meses que van de marzo a agosto, en un ciclo que puede adelantarse o retrasarse, según las condiciones climáticas y distintas localidades.

Coloca entre 3 y 4 huevos por temporada, aunque alcanza un máximo de cinco.

Son de color blanco, son puestos con uno a dos días de diferencia entre cada uno y eclosionan aproximadamente después de los 26 días de incubación.

Ambos padres cuidan y alimentan a los pichones que nacen totalmente desprotegidos, ciegos, sin plumas y cubiertos por plumón blanco.

Nido de la Cotorra

No fabrica sus propios nidos, solo utiliza su fuerte pico para acondicionar cavidades secundarias existentes en árboles vivos o secos, que se han formado por hongos o que han sido escarbados por otras especies como pájaros carpinteros.

Estos nidos son utilizados tradicionalmente cada uno o dos años.

El tamaño de la nidada y el éxito de eclosión en la Isla de Margarita está entre los más altos documentados para especies del género Amazona, lo cual sugiere un alto potencial reproductivo de la especie.

Eclosión del Huevo

Alrededor del pico presentan unas protuberancias carnosas que desaparecen entre los 35 y 42 días de vida, mientras que el llamado “diente del pico”, que facilita la ruptura del huevo, permanece de 10 a 20 días.

Los folículos de las plumas se observan en las alas a partir de los cinco a diez días, emergiendo de los 15 a los 21 días.

Entre los 20 a 28 días ya tienen algunas plumas en las alas, cola y cabeza. De 31 a 37 días los pichones exhiben un emplumado parcial, y hacia los 45 días de edad el 80% del cuerpo está emplumado.

Al cabo de dos meses, cuando ya se encuentran completamente desarrollados, se preparan para volar.

Estas crías permanecen junto a sus padres por un tiempo adicional aún después de abandonar los nidos.

En general, la cotorra alcanza la madurez sexual entre los tres y cinco años de edad, y puede llegar a vivir en la naturaleza hasta treinta años.

Depredadores naturales

La cotorra cabeza amarilla no suele ser una presa fácil en el estado adulto, en cambio, son los huevos y pichones de esta especie los más vulnerables, pues cuentan entre sus depredadores a varias especies de culebras como la tragavenado o macaurel (Boa constrictor), y la tigra cazadora (Spilotes pullatus).

Además existen reportes de crías atacadas por insectos como las hormigas ecitoninas (Labidus praedator) y las escolopendras (Scolopendra gigantea).

Los gavilanes (Parabuteo unicinctus) también son depredadores de esta especie, sobre todo cuando los pichones abandonan el nido, ya que aún su vuelo es torpe.

Acciones del Municipio Península de Macanao

La recuperación de la población de esta ave ha sido la punta de lanza del trabajo de la Provita(ONG) en el Municipio Península de Macanao, ya que su conservación beneficia a gran parte de la biodiversidad de la península, pues su hábitat abarca grandes áreas, además es una especie carismática, que atrae con facilidad a al público hacia los esfuerzos de conservación.

Gran parte del esfuerzo se centra en el resguardo de la quebrada La Chica, principal sitio de anidamiento, donde se mantiene vigilancia permanente durante la temporada reproductiva de cotorras.

Jóvenes de las comunidades locales, que en muchos casos actuaban como antiguos saqueadores, han sido reclutados y entrenados para cooperar como parabiólogos.

Para acceder a los terrenos donde las cotorras anidan, se han establecido alianzas con los propietarios, quienes han comprendido y respaldan la conservación de la especie.

Alianzas Gubernamentales

También se cuenta con alianzas con autoridades locales como el Ministerio de Ambiente, la Guardia Nacional, Inparques y la Policía del Municipio Península de Macanao, quienes contribuyen al decomiso y apoyan la vigilancia que se realiza en La Chica.

Cada año, la cavidades de arboles que las cotorras utilizan como nidos en La Chica, son reparados de los daños causados por saqueadores, y se han desarrollado e instalado nidos artificiales elaborados con diferentes materiales, lo que permite que las cotorras cuenten con espacios adecuados para anidar.

Además, durante la época reproductiva se mantienen actividades de monitoreo y vigilancia de los nidos, para evitar el saqueo de pichones y posterior comercialización en el mercado ilegal de mascotas.

Cuando se tienen decomisos de pichones de cotorras, las autoridades acuden a Provita para colocarlos en nidos adoptivos (nodrizas) y permitir que puedan incorporarse a la vida silvestre.

Los resultados de este trabajo son monitoreados a través de censos que se realizan de forma periódica para estimar el tamaño poblacional total.

Al inicio de este trabajo, en 1989, el censo estimó un máximo de 700 cotorras en vida silvestre, mientras en 2011 este número aumentó a más de 1.600 cotorras volando libres.

Sin embargo, el saqueo y comercialización de las cotorras sigue siendo elevado; se estima que los nidos que no reciben protección sufren saqueo cercano al 100%, a la vez que en 2010 se encontraron 3.000 cotorras en cautiverio solo en Macanao.

En el año 2010 se crea la Cooperativa EcoGuardianes formada por jóvenes locales, y en la actualidad, bajo la supervisión de Provita, son los encargados de realizar la protección de la población reproductora de cotorras de la quebrada La Chica.

Reseña Histórica de la Cotorra Margariteña

En el pasado, la cotorra cabeciamarilla habitaba Aruba, Curazao, la península de Paraguaná y el lado este de Margarita, pero debido a la inadecuada acción humana, en la década de los cincuenta estas poblaciones se extinguieron.

En consecuencia, la población total de esta especie se ha reducido significativamente y hoy en día se estiman menos de cinco mil individuos, que se encuentran en situación de Amenaza y que se distribuyen por las costas venezolanas, Bonaire, el oeste de la isla de Margarita y en la isla de La Blanquilla.

Se considera que la cotorra es una de las aves más amenazadas y con mayor prioridad de conservación en Venezuela y en el Caribe.

Debido a la situación de la cotorra en Venezuela, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha catalogado a esta especie como Vulnerable,​ mientras el Libro Rojo de la Fauna Venezolana la registra bajo el rótulo En peligro.

Festiva de la Cotorra Margariteña

Se lleva a cabo desde 1992 para motivar la conservación de esta especie en la Península de Macanao se trata de una celebración para mostrar la biodiversidad de la isla.

Se espera que en el futuro, experiencias similares se activen en las restantes áreas de distribución, para evitar la extinción de uno de los loros más restringidos y amenazados.

Amenazas de la Cotorra Margariteña

Está clasificada como una especie en peligro de extinción, siendo las principales amenazas la captura de sus pichones para el comercio de mascotas, y la destrucción de sus hábitats de anidación y alimentación por la extracción de arena para la industria de la construcción.

Adicional-mente, el deterioro y la destrucción de sus hábitats por parte de proyectos urbanísticos, y debido a la explotación minera de arena, aumentan la amenaza contra la especie.​ En menor grado, la cotorra es cazada porque la consideran como una plaga para los cultivos, mientras que en La Blanquilla podrían existir problemas adicionales por la introducción de gatos domésticos que constituyen un peligro para la biodiversidad.

Preservación de la Cotorra Margariteña

A nivel internacional la cotorra está protegida por varias legislaciones, incluyendo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe su tráfico​.

Las poblaciones que han sido foco de mayores esfuerzos de conservación son las de las islas de Margarita y Bonaire.

En Margarita (Venezuela) la ONG Provita ha mantenido un programa de conservación a través de actividades educativas, sociales y científicas desde 1989, con el apoyo de aliados nacionales e internacionales como Loro Parque Fundación, Fundación Empresas Polar y World Land Trust Bonaire (Países Bajos) la ONG Echo junto al parque nacional Stinapa, coordina programas de preservación de la cotorra cabeciamarilla mediante la reducción de la caza furtiva y el comercio ilegal de la especie.

Preservación en Venezuela

En Venezuela su captura y comercio están prohibidos desde 1970, una medida que fue ratificada por el decreto de veda indefinida de 1996. En ese mismo año fue declarada como especie en peligro de extinción mediante un nuevo decreto vinculado a la Ley Penal del Ambiente.

También cuenta con un decreto regional específico para el estado Nueva Esparta. Los parques nacionales Laguna de La Restinga (Nueva Esparta).

En el año 2012, se inició un proyecto similar para los estados Falcón y Lara, que ha recabado valiosa información e iniciado actividades de sensibilización y siembra de conciencia sobre la necesidad de preservar a la cotorra.


Mas Información de la Isla de Margarita»


Fuentes

Wikipedia.com

Aporrea.org

haimaneltroudi.com

hablemosdeaves.com