Descripción de la Escolopendra

La escolopendra (Scolopendra cingulata) es una especie de miriápodo quilópodo de la familia Scolopendridae.

En algunas islas del Caribe también es posible hallar especies como la escolopendra gigante, de mayor tamaño y de color negruzco.

Taxonomía

Reino: Animalia

Filo: Arthropoda

Clase: Chilopoda

Orden: Scolopendromorpha

Familia: Scolopendridae

Género: Scolopendra

Especie: S. cingulata

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Aspecto de la Escolopendra

colopendra cingulata, escolopendra, es un miriápodo –ciempiés- de dolorosa picadura y el más grande de Europa, ya que puede alcanzar casi 20 cm de longitud.

Llega a alcanzar una longitud de 17 cm.​ Su coloración es muy variable, desde un marrón verdoso hasta marrón amarillento, más claro en los ejemplares jóvenes, con bandas transversales más oscuras, y con la cabeza, antenas, último par de patas y último segmento del tronco de color anaranjado.

Presenta 21 pares de patas, de los que destaca el último par, debido a su robustez y por mostrar numerosas y fuertes espinas. Se encuadra dentro de lo que comúnmente llamamos ciempiés, a pesar de no tener cien patas.

Otros miriápodos tienen muchos más pares de patas y son llamados milpiés.

Estos últimos no son cazadores, se alimentan de residuos vegetales y materia orgánica. Por el contrario, los ciempiés sí son cazadores y usan el veneno de sus forcípulas para cazar.

Las forcípulas son dos pinzas conectadas a glándulas venenosas que las escolopendras y otros ciempiés poseen debajo de la cabeza. En realidad son un par de patas modificadas y convertidas en poderosas armas puntiagudas.

Al ser descubierta se mueve de forma nerviosa y con gran rapidez, algo que confunde a sus depredadores, ya que tanto su cabeza como la parte final de su cuerpo tienen un aspecto similar.

La cabeza termina en dos antenas, y el  final de su cuerpo tiene dos apéndices que se parecen a las antenas.

Hábitat de la Escolopendra

Escolopendra Cingulata | Isla Margarita Tuya
Escolopendra Cingulata

Es una especie propia de la zona mediterránea, que se encuentra en zonas abiertas, como matorrales, donde vive bajo piedras o sobre el suelo, escondido durante el día en madrigueras.

La escolopendra hace sus nidos en una pequeña madriguera con túneles bajo piedras bien asentadas en el terreno.

Si tenemos en cuenta el movimiento rápido de la escolopendra, resulta difícil distinguir donde está la cabeza y cuales son los apéndices finales.

Si el depredador ataca a la cabeza matará a la escolopendra, pero si lo hace por confusión en la cola, recibirá la picadura dolorosa y paralizante de este miriápodo.

Se las encuentra debajo de piedras, entre la hojarasca, en suelos húmedos, grietas y en el interior de troncos caídos en avanzado estado de descomposición. Huyen de la luz.

Alimentación

Escolopendra Cazando | Isla Margarita Tuya
Escolopendra Cazando

Es un depredador que caza por la noche, inoculando el veneno de sus forcípulas a sus presas.

 

Su alimentación se compone de invertebrados nocturnos, principalmente arañas, cucarachas y caracoles.

 

Las escolopendras son carnívoras y se alimentan de insectos y gusanos, los ejemplares más grandes atacan a los escorpiones y a pequeños lagartos. Tiene hábitos nocturnos.

Comportamiento de la Escolopendra

La escolopendra, como habitualmente se denomina a Scolopendra cingulata, es de hábitos nocturnos.

Durante el día se refugia debajo de las piedras, uno de los motivos por los que no es aconsejable levantarlas ni meter las manos bajo ellas cuando estamos en el campo.

Su alimento lo constituyen insectos, caracoles y, en general, pequeños artrópodos, aunque algunas especies que no habitan en la Península Ibérica, como Scolopendra gigantea, son capaces de capturar pequeños mamíferos y aves.

Reproducción de la Escolopendra

En la época de cría, la hembra construye una cavidad donde posteriormente pone los huevos, a los que protege con su cuerpo.

Las puestas constan de entre 20 y 30 huevos que tardan un mes y medio en eclosionar, normalmente son vigilados por la hembra que se sitúa sobre ellos y los abandona sólo en contadas ocasiones.

Relación con el Hombre

Escolopendra | Isla Margarita Tuya
Escolopendra

Su picadura en el hombre causa únicamente dolor y síntomas locales,​ como inflamación aguda con edema y necrosis local por acción del veneno inoculado.

Estos síntomas disminuyen de intensidad a las dos o tres horas y suelen desaparecer totalmente pasados tres días.

Sin embargo, en personas sensibles puede desarrollarse un shock anafiláctico, en cuyo caso se convierte en una emergencia médica.

Existe un temor arraigado respecto a la picadura de la escolopendra. Ciertamente proporciona un dolor muy intenso, pero afortunadamente las especies presentes en la Península Ibérica no poseen un veneno tan poderoso como para causar la muerte, algo que sí ocurre con especies situadas en los trópicos, que pueden producir la muerte de un niño o de una persona débil.

Por lo general, la picadura de la escolopendra genera además del dolor, una sensación de quemazón, hinchazón y necrosis superficial de la zona dañada, que cesa transcurridas dos o tres horas.

Algunas personas pueden sufrir dolor de cabeza, vómitos, náuseas  y disritmias cardiacas, aunque ello dependerá de su sensibilidad al veneno.

En cualquier caso, hay que reiterar que no es aconsejable levantar piedras con las manos desnudas.

Por supuesto, no hay que coger una escolopendra con la mano, porque es muy rápida y escurridiza,  y debemos procurar revisar el calzado si lo hemos dejado por la noche en el exterior, ya que Scolopendra cingulata es de hábitos nocturnos y puede decidir ocultarse en el interior de nuestras botas.


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Fuentes

Wikipedia.org

Guardarramistas.com

desinsectador.com